Carreras ascendentes

cute-friend-girl-girls-grrrr-3-Favim.com-285567Éramos tres, siempre las tres. Desde pequeñas compartíamos aspiraciones y grandes sueños. Sabíamos que el camino hacia el éxito no nos sería sencillo pero estábamos dispuestas a dar pelea para sobresalir en un mundo dominado por hombres. Las tres elegimos carreras diferentes, pero el objetivo era el mismo, prepararnos extensivamente para un mundo desafiante y competitivo, llegar a la cumbre, jugar en las grandes ligas cueste lo que cueste.

Hoy estaba a punto de cumplirse ese gran día para Jeannette, quizás la más ambiciosa de las tres. Su impecable disciplina y determinación sólo podía ser comparada con la de un atleta olímpico buscando el oro. Jamás apartó su mente del objetivo trazado. Todas habíamos trabajado duro e invertido incontables horas en nuestra preparación académica, pero a diferencia nuestra, la tenacidad de Jeannette la había llevado a participar en cuantas actividades extracurriculares estuvieran disponibles, incluyendo aun eventos nocturnos. En su caso, su envidiable meticulosidad no le permitía descuidar ni el menor detalle, especialmente los de su apariencia exterior; éstos eran escudriñados con pormenorizada minuciosidad.

Hoy era la prueba final, aquella con la que había soñado por años desde sus humildes comienzos. De ser aceptada mañana estaría sentada junto al sillón presidencial del directorio formando parte  de una de las más grandes compañías del mercado. Pero aún faltaba ese último examen, esa respuesta asertiva que debería dar con voz firme en el momento  preciso frente a una audiencia de testigos dispuestos a juzgarla brutalmente. Allí estaba Jeannette llevando un  carísimo vestido de diseñador color marfil, y allí también estaríamos nosotras esperando ansiosas el ascenso final de nuestra querida amiga.

Comenzaba la sesión. Los nervios y las emociones dominaban la escena. Jeannette era el centro de las miradas esperando ser interrogada. ¿Acertaría la crucial respuesta? Para las que la conocíamos bien, sabíamos que su metódica y cautelosa preparación daría su último resultado, alcanzar el tan anhelado puesto al que le había dedicado su vida entera. Tras breves introducciones de protocolo, llegó la tan ansiada pregunta, y frente a ella Jeannette no vaciló ni un instante. Sin titubeos, con la frente en alto y una sonrisa bien ensayada respondió “Yes, I do”.

Allí estábamos otra vez las tres, Jeannette celebrando su reciente enlace junto a su nueva, flamante y permanente posición en la compañía de su ahora esposo, mientras nosotras dos, las otras, a mitad del camino, seguiríamos tratando de escalar la empinada cima por mérito propio, tal y como lo aspirábamos desde niñas.

Por: Josephine desde New York

dejanos tu comentario