EL CONCURSO DEL SHOPPING by: Daniel Fleitas

unnamed-13La siempre simpática y elegante Megg, me telefoneó muy atentamente para avisarme que no me olvidara de pasar a buscar las invitaciones prometidas para la tan esperada final del concurso de diseñadores jóvenes de un reconocido shopping capitalino.

Luego de elegir un vestuario más bien oscuro pero con algo diferente, marché al tan mentado evento, prefiriendo sentarme en la mitad de la tribuna, para poder tener una visión mucho más general del “circo” social que se avecinaba…

No bien me acomodé estratégicamente en la fila número seis, empezó a llegar la “fauna” del diseño traperil principiante en todo su esplendor. Casi enseguida de esto, aparecieron algunas figuras conocidas de los medios y de las pasarelas en actitud ganadora y super canchera, pero a la vez en forma totalmente natural y bien fundada, como así también unas cuantas figuritas desconocidas, que intentando ser celebrities por una noche, terminaron vistiendo forzadas y raras indumentarias de dudosos novedosos diseños, no siempre acertadas para sus siluetas, como para figurar como sea, en esa noche de tantas caras conocidas y desconocidas a la vez.

La siempre deseada y comentada Front Row, se terminó de ocupar con gente especializada en el tema y algún que otro colado en la tan comentada fila VIP, queriendo siempre figurar para las cámaras y los fotógrafos que cubrían el evento.

En un momento estando medio abstraído, mirando la gente que cada vez llenaba más las instalaciones e intentando encontrar a mi simpática amiga, veo que se sientan a mi diestra un par de señoras rubias de mediana edad, de típico aspecto pocitense, que no bien se ubicaron, comenzaron a tomarse las clásicas “selfies” con sus celulares de última generación.

Al poco tiempo, comenzó el desfile en un novedoso despliegue de color e imagen, con los cinco creativos seleccionados, y ese fue el momento en el que las dos blondas señoras dieron rienda suelta a  su interminable diálogo de pacotilla, donde no dejaron títere con cabeza!

Las primeras en caer en sus criticones comentarios fueron dos de los miembros femeninos del  jurado, de las cuales dijeron que no entendían “de que se habrían disfrazado”: una con un medio turbante y un aplique de piedras de colores en la cúspide, que según sus comentarios parecía una mezcla de Aladino con una danzarina de los años veinte. La otra que tampoco se salvó de sus filosas  lenguas, fue una “símil Cocó Chanel” que con sus labios extremadamente coloreados en un labial rojo extremo, su cabello estudiadamente “afrancesado” y su piel ultra blanca, según las señoras daba un aspecto de “anoréxica que se no sabía como ponerse más maquillaje encima para hacerse la teenager”.

Luego de escuchar mil y un comentarios afiladamente maliciosos por parte de mis dos vecinas de fila, comenzó el desfile conducido por una muy divertidamente profesional figura televisiva.

Entre aplausos, críticas varias, brillos, volúmenes, texturas e ideas novedosas y no tan novedosas, se entregaron los tan esperados premios.

El voto mayor del público lo logró como siempre la diseñadora que propuso una colección ultra vendible y muy políticamente correcta para el gusto masivo, pero el premio mayor se lo llevó un tímido mozalbete del interior, que muy raramente no provenía de ninguna paqueta y cara escuela privada, sino de nuestra muchas veces olvidada UTU, que haciendo gala de un talento insuperablemente único, y más aún para su tan corta edad, dejó a todos boquiabiertos.

Fue muy notoria su vocación en su muy aplaudida muestra, y por eso también fue lógicamente premiado por el voto unánime del jurado, lo cual fue muy interesante que realmente ganara el talento sin ningún tipo de aditivo extraño, como muchas veces pasa en los concursos de cualquier tipo y color…

Terminado el evento, pasé a saludar unos amigos, los cuales ya había visto y ubicado antes desde mi visión a mediana altura, con los cuales decidimos ir a cenar en un restó de la zona donde pasamos un gratísimo momento recordando historias de nuestro colorido y divertido pasado…

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