LA ARAÑA DE CRISTAL ROJO by Daniel Fleitas

cheap_small_crystal_chandelier_redGaby era una infartante y torneada rubia que adoraba las arañas de cristal desde siempre… Esa fascinación por tales objetos  comenzó en su más tierna infancia, donde soñaba que era una princesa que bailaba un etéreo vals de interminables giros en el Salón de los espejos de Versalles, junto con su alto y espigado príncipe encantado.

Totalmente esteta como opción de vida, siempre cuidó su espigado cuerpo entregándose por entero a la danza, que realizaba siempre con un grupo de amigas, en el famoso atelier de un muy reconocido coreógrafo de nuestra city.

Un día leyendo el periódico, encontró una nota sobre un gran remate de arañas de cristal en un añoso pero siempre actualizado remate de la Ciudad Vieja. Se fijó el día y la hora, y presurosa apuntó en la agenda de su muy plateado IPad, todos los datos del evento.

Ni corta ni perezosa, fue el día anterior al remate a ver la calidad y el estado de la mercadería a rematar al día siguiente. Entre tantos caireles de almendras, gotas y puntas de flecha de cristal, posó su certera mirada en una araña de cristal rojo escarlata, que la dejó sin aliento…

En ese preciso momento se dijo a sí misma… “esta araña quedaría espectacular en el living del apartamento de Punta del Este”. Muy rauda y decidida, le preguntó todos los datos al atento rematador, que muy gentilmente le comentó que era una pieza única en su especie y que había pertenecido a una dama muy conocida de nuestra sociedad que por motivos de falta de dinero, había tenido que mudarse de una gran mansión del Prado a un mono ambiente en la zona de Pocitos Nuevo. También le comentó que esa particular araña tenía una tierna historia de amor, que aún pululaba entre sus colorados caireles…

Muchas veces los rematadores, como buenos vendedores que son, les pueden llegar a dar a las piezas una pátina de leyenda real, o no tanto, para que los futuros compradores le comiencen a dar un valor mayor intrínseco a la pieza en cuestión y que lleguen hasta enamorarse de ellas, pudiendo llegar a pagar precios realmente exorbitantes.

Al otro día, Gaby llega al ansiado remate enfundada en un jean de marca color hielo y una muy entallada chaqueta de antílope al tono, botas rojas de alto y estilizado tacón y remató su conjunto con un echarpe de búlgaros al tono, con lo cual esbozó una pícara sonrisa diciéndose a sí misma… “esta araña, hoy hará juego con mis búlgaros rojos!”

Por fin llegó el momento del tan ansiado lote 371…

El cadete dice a viva voz… “Lote número trescientos setenta y uno! Es una fina y exótica pieza de cristal rojo en perfectísimo estado, y con todos sus caireles originales!”

Gaby apretó las puntas del echarpe y se dispuso a la puja por su ansiada pieza.

Cuando ya nadie ofertó más, y el rematador estaba a punto de bajar el martillo, ella levantó tímidamente su mano y superó lo ofertado, pensando que ya estaba todo dicho y que sería suya… pero no fue así, porque enseguida un alto y apuesto caballero de pelo oscuro dobló la oferta, con lo cual nuestra bella rubia se molestó y volvió a elevar su mano con su dedo índice erecto, pero ahora en forma más enérgica…

¿Quieren saber cómo terminó el remate de esta araña?

En realidad no es lo más importante de esta historia, porque más allá de quien haya comprado la araña, volvió a ocurrir el milagro del amor que el rematador había comentado a nuestra heroína de este relato.

Real o no, sucedió…  y hoy, la araña se encuentra en el coqueto dormitorio de Agustina, la primera hija de Gaby y su inesperado morocho del Remate, aunque hoy ya con algunas canas, pero sin perder nunca su porte de príncipe.

Los caireles escarlata volvieron a tintinear felices, con una suave brisa de verano que entraba por la ventana, mientras Agus y su tierno novio miran atentamente los últimos videos de MTV, mimándose bajo la luz de esta mágica araña, para la cual el amor jamás morirá…

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