Las tarjetas de crédito

675982-credit-cardsJessica, mira desde el panorámico ventanal de su departamento de la rambla de Malvín como se avecina una amenazante y oscura tormenta… y a la vez piensa que otra vez más deberá explicarle a su marido, todo lo que lleva gastado en sus extensiones de tarjetas de crédito, evitando siempre una discusión por el exceso de compras del mes anterior?

Simpática, siempre actual, elegante, divertida y por sobretodo con una eterna energía positiva muy particular, se decide preparar el “speech” para poder defender sus gastos sin tener problemas al respecto. Luego de realizar su entrenamiento físico matutino diario, para seguir manteniendo su envidiable y torneada figura en el gimnasio de un conocido personal trainer de moda, comienza a preparar su eterno “discurso” mensual.

Su marido, apenas unos años mayor, trabajador, ejecutivo, directivo de una importante empresa de plaza, llega puntualmente a las 13:00 horas a almorzar a su casa; cansado de intentar solucionar varios problemas laborales, jamás deja de esbozar su siempre diáfana sonrisa, cuando se encuentra con su adorada y amante esposa, que lo espera con un rico y humeante plato de pastas con verduras y queso parmesano, que su amable “mucama-cocinera-niñera” había preparado con mucho esmero y sabor.

Se sientan a almorzar en la coqueta mesa de su actualizado comedor diario, exquisitamente decorado en tonos blancos y rojos.

Luego de varios vasos de burbujeante y fresco refresco dietético, mucha charla y algunos comentarios jocosos del día, surge el ya esperado tema de los resúmenes de las tarjetas de crédito…

Jessica le muestra atentamente las coloridas facturas de sus innumerables tarjetas de crédito. Su marido, las observa con una ceja fruncida y antes de que llegara a articular palabra alguna, con mucho estilo y verborragia ella comienza la justificación de sus gastos mensuales.

Ves mi amor? En “Piel Americana” es donde trato mi cutis para recibirte cada día más linda… (tal comercio era una boutique de venta de prendas de cuero, donde había comprado una costosa campera de piel de conejo).

En “Espacio Argentina” es donde le compré los libros a la nena para la facultad (en realidad había comprado un par de zapatos de animal print de taco muy alto, para cumplirle un capricho más a su adorada hija, para que fuera contenta con sus amigas a una fiesta electrónica en un conocido boliche de Carrasco). Luego apareció una cuenta del comercio “Aromas de Europa”, comentando que allí compraba los inciensos para sus desestresantes clases de yoga (las facturas eran por varios perfumes y cremas muy costosas, importadas del viejo continente).

Así siguieron apareciendo más y más facturas, y se continuaron justificando los gastos… Uno a uno fueron pasando todos los “pecados” de sus compras, sin que el “pagador” le diera en realidad mucha importancia, y sabiendo obviamente de la picardía de su esposa, casi únicamente todos sus sentidos se centraban en paladear una espectacular torta Rogel, que su amante esposa muy astutamente había comprado, especialmente para la jornada en cuestión, para poder endulzar a su atento marido, con su eternamente predilecto y más azucarado pecado gourmet…

Luego de un par de tiernos arrumacos, de algunas promesas de bajar los gastos mensuales de sus próximas compras y de servirle un humeante café irlandés, Jessica se despide de su esposo, rumbo a la segunda visita semanal de su estilista personal, para realizarse su clásico brushing con planchita…

Tarareando el último tema de Madonna que sonaba en la radio, partió rauda en su flamante camioneta blanca.

  • Amor, tarjetas de crédito, compras?
  • Todo vale!!!
  • O no…?

Por: Daniel Fleitas

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