Polka Dots

By: Andrea Menache

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Los lunares, esos círculos impresos, tejidos o bordados sobre una tela incluso troquelados tienen un origen muy singular. Nos remontamos a mediados de 1700 cuando la aristocracia comenzó a imprimir unas manchas en sus ropas y por aquel entonces estaba de moda un baile bohemio llamado “Polka”. Esta coincidencia dio origen a su nombre en inglés “Polka Dots”. Y mientras la locura por la polca se desvaneció, los puntos continuaron estampando pasando por el emblemático vestido de “Minnie Mouse”, hasta llegar a la icónica Audrey Hepburn en el film “Breakfast in Tiffanys”.

Desde entonces los puntos han estado presentes pero este verano lejos de los aires aflamencados surgen un sinfín de propuestas elegantes, femeninas y sofisticadas que sedujeron las pasarelas de lujo, como Nina Ricci, Chanel, Giorgio Armani, Marc Jacobs, y Victoria Beckham entre otros.

Todo un clásico que aprovechando la moda de la combinación del “Blanco y Negro” aportan un toque elegante a diseños de estilo minimalista. Una huella profunda fue la que dejó la exclusiva colección cápsula, que bajo el nombre de “Infinity Dots”, nos dejaba la sorprendente colaboración de la artista japonesa Yayoi Kusama para Louis Vuitton.

Ahora, la cuestión es cómo usarlos si uno no es Lionel Messi para que no nos confundan con un dálmata. Pues bien, esta tendencia atemporal transita desde lo retro a lo moderno. Puntos o lunares, al ser un clásico y un print que puede ser notorio o confundirse con un color pleno a cierta distancia para aquellos que no tienen ojo de lince; son una estampa que puede usar cualquiera, sin importar su estatura o contextura. Pero atención, la clave está en el tamaño de los puntos que llevamos y con que otras prendas o accesorios los combinemos para lograr un look perfecto. Como siempre “no es que llevas puesto, sino cómo lo llevas puesto…” Vale la pena recordar que los lunares grandes generan más volumen visual y los puntos pequeños simulan una textura y color uniforme. En vestidos holgados y ligeros se ven sensuales y femeninos, en faldas o blusas lucen juveniles. Las más osadas pueden probar en pantalones, zapatos y accesorios como pañuelos o bolsos dándole al look un toque chic y divertido.

Si hay algo seguro, es que hay puntos para rato.

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